Mejora del comportamiento

Mejora del autocontrol e implantación de buenos hábitos en casa

El objetivo del entrenamiento cognitivo procedimental es que interiorice un estilo cognitivo reflexivo eficaz con lo que aumentará el autocontrol del niño lo que le permitirá afrontar exitosamente, también y sobre todo, las situaciones-problema de su vida diaria, dentro de las cuales las más importantes son las interacciones sociales. Nos encontramos con niños que debido a su impulsividad tienen problemas de comportamiento. Esta falta de autocontrol les lleva a tener frecuentes conflictos con compañeros, hermanos, profesores y padres dado que actúan sin pararse a pensar.

 

Los conflictos varían según el temperamento del niño siendo frecuentes los problemas debido a bromas repetitivas o fuera de lugar, buscar la atención de los demás de forma inadecuada, ejercer roles en el grupo de gracioso o travieso, querer salirse siempre con la suya, perder el control, tener berrinches desproporcionados frecuentemente, mostrarse agresivo o desafiante, mostrar falta de empatía al no detenerse y ponerse en el lugar del otro o intentar imponerse por la fuerza a los demás.

 

El entrenamiento cognitivo procedimental se emplea en estos casos para trabajar con el niño en la búsqueda y la práctica de las soluciones en los conflicto sociales que se repiten diariamente. El niño analiza la situación, genera opciones de respuesta, ensayándolas con el psicólogo o el entrenador (realizando un role-playing o representación de la situación conflictiva). Después hay que ver si es capaz de actuar según lo acordado en la situación real y valorar posteriormente la eficacia de la actuación o las dificultades encontradas para realizarla correctamente.

 

El análisis se suele realizar primero con el psicólogo que trabaja con el niño y después es trasmitido al entrenador que se encarga de realizar en casa el seguimiento diario de la pauta, recogiendo las incidencias, reflexionando, debatiendo y ensayando también las soluciones acordadas cuando lo considera necesario. El estrecho contacto con el entrenador cognitivo con el que trabaja varias veces por semana es un factor clave del éxito del programa de autocontrol.

 

El otro factor clave del programa es la repetición de la secuencia de pasos de la resolución de problemas también en las tareas escolares y en los juegos educativos. La práctica del entrenamiento cognitivo a través del juego, es de especial interés en el caso de niños muy impulsivos, ya que el aprendizaje conseguido a través de los juegos es directamente aplicable, ya que el niño en su vida cotidiana también tiene que aprender a decidir en grupo que se hace o a que se juega, tiene que ponerse de acuerdo y negociar, tiene que aprender  a respetar las normas, los turnos, aprender a ganar y a perder.

 

 Implantación de buenos hábitos en casa

En algunos casos los comportamientos que se quieren abordar ocurren en casa. Para ayudar a los padres a implantar buenos hábitos y corregir problemas conductuales se realizan las sesiones de escuela de padres y sesiones de psicoterapia con la familia y el niño.

 

Además cuando los problemas de comportamiento del niño son de difícil manejo o las relaciones familiares están muy deterioradas, el apoyo del entrenador cognitivo en casa puede ser primordial. Su papel, ayudando al niño a entrar en la norma acordada, a la vez que sirve de modelo de actuación en directo para los padres y les refuerza para que la pauta quede bien implantada, descarga a la familia y facilita el establecimiento de una interacción positiva entre el niño y los padres.

 

Cuando sea necesario se incluirá dentro de los programas de intervención individual está parte para la mejora del comportamiento y las habilidades sociales. Según el caso se decidirá si el mismo entrenador realiza el apoyo escolar y el programa conductual o de habilidades sociales, o si es más apropiado que lo realice otro entrenador.

 

Mejora de las habilidades sociales