Estimulación cognitiva

¿Puedo hacer algo más para que mi hijo se desarrolle plenamente?

El objetivo del programa de estimulación cognitiva es conseguir que el niño  que presenta dificultades atencionales, de aprendizaje o de comportamiento desarrolle un estilo cognitivo más reflexivo. Se valoran las funciones ejecutivas, la memoria operativa y la atención para ver donde se encuentran las dificultades y trabajarlas con  tareas-problema (ejercicios, juegos educativos, tarea escolar, situaciones problema).

 

La estimulación cognitiva es un tratamiento complementario que puede resultar de gran ayuda a la hora de consolidar los efectos de otros  tratamientos farmacológicos o psicológicos que el niño este recibiendo. También se realiza este entrenamiento a modo preventivo en niños que presentan dificultades leves o riesgo de padecer TDAH, ya que mediante el entrenamiento estamos potenciando el control de sus procesos cognitivos y mejorando su eficacia a la hora de resolver tareas escolares o juegos educativos, lo cual le permitirá afrontar mejor las exigencias crecientes en los aprendizajes y en el autocontrol con las que se encontrará en los cursos sucesivos.

 

Hemos dado el nombre de entrenamiento cognitivo procedimental a la intervención que utilizamos que está basada en el entrenamiento en resolución de problemas, en el entrenamiento en autoisntrucciones y en los ejercicios de estimulación cognitiva. Un profesional formado específicamente trabaja con el alumno haciendo especial hincapie en el dialogo y la verbalización de los pensamientos orientados hacia la tarea con el objeto de estimular las funciones ejecutivas deficitarias, lo que posibilita el progreso en varias áreas:

 

Mejora del rendimiento académico (Apoyo escolar)

Mejora del comportamiento

Mejora de las habilidades sociales 

 

 

Disfunciones ejecutivas

Dentro del grupo de niños con déficits atencionales nos encontramos diferentes tipos de déficits ejecutivos sobre los que intervenimos con este entrenamiento:

 

Falta de inhibición ante estímulos distractores, cuando la tarea no resulta de su interés estos niños se distraen fácilmente y tienen dificultades para hacer un esfuerzo mental sostenido. No mantienen el foco de la atención en los estímulos relevantes, pasan de una cosa a otra según estas van captando su interés.

 

Falta de inhibición de la primera respuesta, falta de regulación emocional, impulsividad e irritabilidad. No se detienen para analizar la información o antes de emitir la respuesta para ver su adecuación. En algunos casos los niños tienen comportamientos más infantiles son bromistas, otros son más conflictivos.

 

Falta de flexibilidad cognitiva, dificultades para cambiar la atención a otros aspectos relevantes de la tarea. Estos niños no atienden, ni monitorizan los estímulos relevantes en cada momento, van a lo suyo. Tienen dificultades para generar nuevas hipótesis y comprobar si son adecuadas, dificultades en la planificación y a la hora de resolver problemas.

 

Falta de activación fisiológica, bajo arousal, falta de energía fisiológica y psíquica, falta de motivación, de  iniciativa o pasividad. Problemas de atención  y de inhibición, aunque no son niños  impulsivos sino más bien lo contrario, tiene dificultades de inhibición por automatismo, van con el piloto automático, sin poner en marcha su sistema atencional supervisor ante las señales relevantes del medio o la tarea (no están alerta, no está despierta su consciencia). En las tareas que suponen un esfuerzo mental se cansan pronto por lo que tienen baja atención sostenida.

 

En los niños con problemas atencionales se valoran cuáles son sus dificultades principales para abordarlas de forma específica. El programa comienza con una valoración neuropsicológica, mediante la que se localiza la posible disfunción ejecutiva que afecta al niño, lo que nos permite realizar un programa de intervención específico de partida y también valorar de forma objetiva la eficacia de la intervención.

 

El programa de entrenamiento cognitivo procedimental consiste en controlar los procesos cognitivo y orientarlos hacia la tarea siguiendo una secuencia explicita de pasos/procesos cognitivos para la resolución de problemas. La secuencia que utilizamos es la de detenerse, analizar la información, definir objetivos, generar opciones de respuesta, tomar una decisión, controlar la ejecución mediante la  monitorización de los pasos realizados y el control de la eficacia, que reinicia la secuencia cuando el resultado no es satisfactorio.

 

El programa de intervención específico consiste en incidir especialmente en los pasos/procesos cognitivos en los que se han encontrado mayores déficits. Estos pasos se repiten en cada situación-problema que se le presenta al niño. Utilizamos para ello como situaciones-problema las tareas y materiales escolares, la organización en el tiempo,  juegos educativos, las situaciones sociales que el niño experimenta y los problemas de comportamiento de la vida diaria.

 

El entrenador cognitivo va desvelando sus procesos cognitivos ocultos, sus estrategias, pensando en alto, mediando para que el niño pueda ir verbalizando también sus reflexiones, buscando a través de la repetición que el control de los procesos cognitivos aumente y que el proceso de resolución de problemas se interiorice y se ponga en marcha posteriormente frente a cualquier situación problema.

 

Utilizamos las siguientes técnicas para ello, el modelado, las guías para la resolución de tareas, el diálogo sobre la situación-problema, el feedback, las preguntas,  la verbalización de las reflexiones, el aprendizaje sin error y el aumento de la autoeficacia percibida a través de experiencias de éxito y flujo.